Manuel tiene 14 años, cuando llega a casa se encuentra un tanto solo porque ese día como otros tantos su padre no esta en casa y su madre se esta arreglando para irse al trabajo. Su madre le ha dejado la comida preparada y solo tiene que poner la mesa y comer, ante esto decide encender la televisión por ser su única compañía en esos momentos.
Estas situaciones son encontradas cada vez más en las familias, que sin darse cuenta están dejando pasar inadvertido el espacio más importante de comunicación con sus hijos.
En la mayoría de ocasiones en que me he encontrado con padres que tienen dificultades con sus hijos, no compartían este espacio con ellos, ¿Cómo darse cuenta entonces lo que les ha pasado durante el día? ¿De cómo comen?, etc. Supongo que todos cuando llegamos a casa queremos encontrarnos seguros protegidos, valorados, recibidos, acogidos,… sin embargo cuando cualquiera de nuestros hijos no tiene esta sensación, ¿Cómo después pedirle que se comporte, que estudie, que sea responsable, etc.? Los hijos necesitan de esta dedicación ya que alguien, bien sea el padre o la madre es importante que compartan esos momentos.
¿Cómo lograr entonces ese espacio de comunicación entorno a la comida? Para empezar dicen los especialistas que es conveniente establecer la costumbre de realizar en familia, al menos una comida al día. Partiendo de esa base, bien podemos acordar en cual de las comidas del día podemos esforzarnos para estar juntos, y cómo ese espacio va ser para eso. Tenemos que darle un trato preferencial y exclusivo centrado en el nosotros, donde los ruidos externos, bien sean los del teléfono, móviles, televisión, etc. sean expulsados de ese momento. ¿Quién no ha tenido la sensación de no ser escuchado cuando quien se lleva toda la atención es la televisión y no la persona que está hablando por ejemplo?
Además de que en ese espacio estén ausentes este tipo de ruidos, tiene que ser un ambiente relajado, exento de tensiones y discusiones banales. Si lo vemos así asociamos ese tiempo de la comida a algo fundamentalmente positivo y placentero, inculcando en nuestros hijos que la comida es un espacio en donde uno se encuentra bien.
Además con este espacio de la comida fomentamos y permitimos:
- Fomentar el reparto de las tareas, de esa manera se les involucra en la actividad que puede ser desde la preparación de la comida hasta recoger lo que es la mesa. Y con esto les estamos ayudando a que asuman una responsabilidad y que de esta manera ellos se encuentren valorados y se favorezca su autoconfianza y autoestima.
- Educa en conductas saludables para detectar posibles alteraciones o trastornos del comportamiento alimentario.
- La comunicación adecuada. En donde podremos dar la oportunidad a nuestros hijos para que nos cuenten cómo ha sido su día, las cosas que se van proponiendo en la familia, digamos que es también una reunión familiar, donde se puede y se debe fomentar la participación. No conviene olvidarnos de que para que una buena comunicación resulte efectiva es necesario una buena y adecuada escucha, a veces hay que respetar los silencios.
La conclusión a todo este es que enseñamos a nuestros hijos a favorecer su autonomía, al mismo tiempo que creamos un entorno positivo que refuerza nuestros vínculos familiares actuando como factor de protección y prevención hacia futuros comportamientos en nuestros hijos.
Mª del Carmen González Rivas
psicóloga
Vinculos como centro orientadado a la familia, tiene su interés primordial en orientar a la familia y apoyarla para solventar su dificultades. Creemos en la familia como fuente de ayuda a la persona para su desarrollo personal.Es por ello que trabajamos por y para la familia: en la intervención terapeútica, en la orientación familiar, asi como en la prevención y educación ante posibles dificultades.
viernes, 8 de enero de 2010
jueves, 7 de enero de 2010
PRINCIPIOS BÁSICOS DE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
• Los padres son los principales y primeros educadores de sus hijos.“Puesto que los padres han dado la vida a los hijos, tiene la gravísima obligación de educar a la prole, y por tanto hay que reconocerlos como los primeros y principales educadores de sus hijos.
…La familia es, por tanto, la primera escuela de las virtudes sociales, que todas las sociedades necesitan” F.C36
• No se nace siendo educadores pero tienen que aprender a serlo.“Padres e hijos reciben el mismo título pero ninguno de ellos han asistido un curso para ejercer su profesión” Mafalda
• ¿Qué significa educar?
a) Educare: dirigir, encaminar.
b) Educere: sacar todo lo bueno que el niño tiene en su interior.
Pero también es aprender a reconocer lo negativo y saber que eso forma parte de su persona. Saber integrarlo y tener las herramientas necesarias para poder afrontarlas.
• Fines de la educación familiar
- No es cumplir unas leyes sino facilitar la libertad de nuestro hijo y ayudarle a descubrirse así mismo y cual es su vocación.
- No es programar, ni tampoco proyectar mis deseos. Pues nuestros hijos tienen su propia vida, son distintos a nosotros. Son únicos, irrepetibles e irremplazables. Los hijos son por lo cual un don y no una elección propia, los padres son sus custodios. Han de protegerles, y valorarles asumiendo una misión.
- No es transmitir conocimientos (concepción reduccionista) sino ayudarles a madurar, orientarles en la medida de lo posible. Los hijos además esperan de los padres un testimonio vivo de que se requieren y que les quieren por lo que son (no por sus cualidades, aptitudes, o por lo que tienen)
- La labor educativa es siempre dinámica, nunca termina.
- Hay que atender, comprender y adaptarnos a que nuestros hijos pasan por distintas fases en su desarrollo (psicología evolutiva). Si comprendemos esto será un gran paso para adecuarnos a la edad de nuestros hijos.
- Implicación por parte de ambos padres y compenetración en los criterios educativos. (Cuando no estamos de acuerdo en esto y surgen discrepancias, es bueno dialogarlo y llegar poco a poco acuerdos que busquen ante todo el bien de nuestros hijos y no el propio, pues la ambigüedad y las incoherencias entre los padres pueden ocasionar muchas veces conflictos familiares y desde luego no colabora con la formación de la identidad de nuestro hijo)
- Educar no es que nuestro hijo haga muchas cosas (activismo pedagógico). Pues no toda acción que hace una persona no le hace más persona. El principio de actuación no basta. Hacer por hacer corre el riesgo de la desorientación, de no saber porque se hacen las cosas. Si implicamos a nuestro hijo en una actividad hay que reflexionar sobre ello o si es él quien nos lo pide ayudarle también a ello. (No pretendamos quitarnos a nuestros hijos de encima)
- La relación entre padres e hijos puede tener las características propias de una relación amistosa como confianza, seguridad, proximidad afectiva, respeto, etc. Pero no se pueden confundir las cosas y comprender que entre quienes no tiene una relación de igualdad en cuanto a papeles y las funciones que unos y otros tienen atribuidas dentro de la familia. (Amigos pero padres)
…La familia es, por tanto, la primera escuela de las virtudes sociales, que todas las sociedades necesitan” F.C36
• No se nace siendo educadores pero tienen que aprender a serlo.“Padres e hijos reciben el mismo título pero ninguno de ellos han asistido un curso para ejercer su profesión” Mafalda
• ¿Qué significa educar?
a) Educare: dirigir, encaminar.
b) Educere: sacar todo lo bueno que el niño tiene en su interior.
Pero también es aprender a reconocer lo negativo y saber que eso forma parte de su persona. Saber integrarlo y tener las herramientas necesarias para poder afrontarlas.
• Fines de la educación familiar
- No es cumplir unas leyes sino facilitar la libertad de nuestro hijo y ayudarle a descubrirse así mismo y cual es su vocación.
- No es programar, ni tampoco proyectar mis deseos. Pues nuestros hijos tienen su propia vida, son distintos a nosotros. Son únicos, irrepetibles e irremplazables. Los hijos son por lo cual un don y no una elección propia, los padres son sus custodios. Han de protegerles, y valorarles asumiendo una misión.
- No es transmitir conocimientos (concepción reduccionista) sino ayudarles a madurar, orientarles en la medida de lo posible. Los hijos además esperan de los padres un testimonio vivo de que se requieren y que les quieren por lo que son (no por sus cualidades, aptitudes, o por lo que tienen)
- La labor educativa es siempre dinámica, nunca termina.
- Hay que atender, comprender y adaptarnos a que nuestros hijos pasan por distintas fases en su desarrollo (psicología evolutiva). Si comprendemos esto será un gran paso para adecuarnos a la edad de nuestros hijos.
- Implicación por parte de ambos padres y compenetración en los criterios educativos. (Cuando no estamos de acuerdo en esto y surgen discrepancias, es bueno dialogarlo y llegar poco a poco acuerdos que busquen ante todo el bien de nuestros hijos y no el propio, pues la ambigüedad y las incoherencias entre los padres pueden ocasionar muchas veces conflictos familiares y desde luego no colabora con la formación de la identidad de nuestro hijo)
- Educar no es que nuestro hijo haga muchas cosas (activismo pedagógico). Pues no toda acción que hace una persona no le hace más persona. El principio de actuación no basta. Hacer por hacer corre el riesgo de la desorientación, de no saber porque se hacen las cosas. Si implicamos a nuestro hijo en una actividad hay que reflexionar sobre ello o si es él quien nos lo pide ayudarle también a ello. (No pretendamos quitarnos a nuestros hijos de encima)
- La relación entre padres e hijos puede tener las características propias de una relación amistosa como confianza, seguridad, proximidad afectiva, respeto, etc. Pero no se pueden confundir las cosas y comprender que entre quienes no tiene una relación de igualdad en cuanto a papeles y las funciones que unos y otros tienen atribuidas dentro de la familia. (Amigos pero padres)
martes, 5 de enero de 2010
Los reyes magos son de verdad
Acercándose ya la noche de los Reyes Magos, una niña preguntó a su padre lo siguiente:
- ¿Papá?
- Sí, hija, cuéntame
- Oye, quiero... que me digas la verdad
- Claro, hija. Siempre te la digo -respondió el padre un poco sorprendido
- Es que... -titubeó Teresa
- Dime, hija, dime.
- Papá, ¿existen los Reyes Magos?
El padre de Teresa se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.
- Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?
La nueva pregunta de Teresa le obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dijo:
- ¿Y tú qué crees, hija?
- Yo no sé, papá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque tú no me engañas; pero, como las niñas dicen eso...
- Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero...
- ¿Entonces es verdad? -cortó la niña con los ojos humedecidos-. ¡Me habéis engañado!
- No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen -respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Teresa.
- Entonces no lo entiendo, papá.
- Siéntate, cariño, y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla -dijo el padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.
Teresa se sentó entre sus padres, ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:
- Cuando el Niño Dios nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:
- ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.
- ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.
Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:
- Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito.
Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el Portal:
- Sois muy buenos, queridos Reyes, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?
- ¡Oh, Señor! -dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas. Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero no podemos tener tantos pajes, no existen tantos.
- No os preocupéis por eso -dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.
- ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? -dijeron a la vez los tres Reyes con cara de sorpresa y admiración.
- Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños? -preguntó Dios.
- Sí, claro, eso es fundamental - asintieron los tres Reyes.
- Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?
- Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje -respondieron cada vez más entusiasmados los tres.
- Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?
Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:
- Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los juguetes que deseen. También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y, alrededor del Belén, recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.
Cuando el padre de Teresa hubo terminado de contar esta historia, la niña se levantó y dando un beso a sus padres dijo:
- Ahora sí que lo entiendo todo, papá. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado.
Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la mano mientras decía:
- No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el año que viene ya guardaré más dinero.
Y todos se abrazaron mientras, a buen seguro, desde el Cielo, tres Reyes Magos contemplaban la escena tremendamente satisfechos.
- ¿Papá?
- Sí, hija, cuéntame
- Oye, quiero... que me digas la verdad
- Claro, hija. Siempre te la digo -respondió el padre un poco sorprendido
- Es que... -titubeó Teresa
- Dime, hija, dime.
- Papá, ¿existen los Reyes Magos?
El padre de Teresa se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.
- Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?
La nueva pregunta de Teresa le obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dijo:
- ¿Y tú qué crees, hija?
- Yo no sé, papá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque tú no me engañas; pero, como las niñas dicen eso...
- Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero...
- ¿Entonces es verdad? -cortó la niña con los ojos humedecidos-. ¡Me habéis engañado!
- No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen -respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Teresa.
- Entonces no lo entiendo, papá.
- Siéntate, cariño, y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla -dijo el padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.
Teresa se sentó entre sus padres, ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:
- Cuando el Niño Dios nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:
- ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.
- ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.
Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:
- Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito.
Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el Portal:
- Sois muy buenos, queridos Reyes, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?
- ¡Oh, Señor! -dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas. Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero no podemos tener tantos pajes, no existen tantos.
- No os preocupéis por eso -dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.
- ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? -dijeron a la vez los tres Reyes con cara de sorpresa y admiración.
- Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños? -preguntó Dios.
- Sí, claro, eso es fundamental - asintieron los tres Reyes.
- Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?
- Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje -respondieron cada vez más entusiasmados los tres.
- Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?
Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:
- Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los juguetes que deseen. También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y, alrededor del Belén, recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.
Cuando el padre de Teresa hubo terminado de contar esta historia, la niña se levantó y dando un beso a sus padres dijo:
- Ahora sí que lo entiendo todo, papá. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado.
Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la mano mientras decía:
- No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el año que viene ya guardaré más dinero.
Y todos se abrazaron mientras, a buen seguro, desde el Cielo, tres Reyes Magos contemplaban la escena tremendamente satisfechos.
lunes, 4 de enero de 2010
Carta de los Reyes Magos a los padres (Enviada por el Rey Baltasar)

Queridos padres:
Melchor,Gaspar y el que os escribe,Baltasar,flipamos con vosotros.Hemos recibido miles de cartas de vuestros hijos e hijas pidiéndonos todo tipo de juguetes y cacharros.Estáis atiborrando a los niños de cosas supérfluas,de regalos inútiles que dejarán abandonados en cualquier rincón en cuanto pase el primer calentón de la novedad.Permitidnos que os recordemos los regalos que realmente necesitan vuestros hijos.
En primer lugar,lo más importante que necesitan los niños es AMOR.Debéis achucharlos,besarlos,abrazarlos,acariciarlos.Y todo ello sin medida.Sin amor los niños no pueden crecer ni madurar;pero ,cuidado:no confundáis amor con sensiblería barata;amor no significa consentirlo todo,satisfacer todos los caprichos o dejarse chantajear por sus pataletas.Eso sería malcriarlos.Amar significa también establecer límites,enseñarles a distinguir lo que está bien y lo que no,lo que se puede y debe hacer en cada momento y lo que no se puede consentir.Amar también es castigar cuando es preciso.
La segunda cosa que necesitan vuestros hijos es EDUCACION.Esa es la mejor herencia que podéis dejarles.Hay que enseñarles a comportarse en cada circunstancia.Tenéis que decirles cómo deben comer,cómo usar los cubiertos,cómo vestir o cómo hablar en cada ocasión.Y,sobre todo,debéis enseñarles a respetar a los demás,y eso implica que aprendan a cuidar el trato con los adultos y,especialmente,con sus profesores:a ver si desterramos de una vez esa falsa idea de que todos somos iguales.Todos somos iguales ante la ley y poco más.No es lo mismo tratar con el Rey o con un obispo que con un amigo de juegos;y eso hay que enseñárselo a los niños pequeños;igual que deben aprender que la porquería no se tira al suelo,o que no se debe escupir ni blasfemar.
Las normas de urbanidad y buena educación debéis enseñarlas en casa.Vuestra responsabilidad no la podéis delegar en nadie.Y para educarlos correctamente se empieza predicando con el ejemplo:los padres sóis el ejemplo que seguirán vuestros hijos.
No lo olvidéis.Debéis enseñarles también que su futuro depende de ellos mismos y de su ESFUERZO;y que los sueños sólo se consiguen a base de sacrificio.Porque las cosas importantes de la vida nadie se las va a regalar.Por eso tenéis el deber de educar su voluntad,para que sepan cuáles son sus obligaciones y las cumplan en cada momento.tenéis que inculcarles que en la vida hay que hacer cosas que,muchas veces,no nos apetecen ni nos gustan,pero que son necesarias.Lo bueno no siempre es lo que nos gusta,y lo bueno(estudiar,por ejemplo)hay que hacerlo,aunque suponga un esfuerzo.Por supuesto,también tenéis que recompensarles por el trabajo bien hecho.Y para ello no siempre es necesario vaciar la cartera.A veces,una felicitación cariñosa ,un abrazo o un "estoy muy orgulloso de tÍ",vale más que todo el oro del mundo.
Muchos de vosotros tenéis uno o dos hijos como mucho,por eso ,ellos, a veces, se creen el ombligo del universo.Tenéis que hacerles ver que no están solos en el mundo,que hay otros muchos niños,no tan afortunados como ellos,con los que deben ser solidarios.La SOLIDARIDAD es la mejor escuela de la vida de vuestros hijos y en ella vosotros deberíais ser sus mejores maestros.
También tenéis la obligación de explicarles a vuesrtros hijos para qué los habéis traido al mundo,qué sentido tienen sus vidas,porque si no pueden pensar que el sentido de la vida es solamente divertirse,beber,las drogas,el sexo,comprar.....y poco más. A nosotros el sentido nos lo indicó una estrella ,que nos llevó hasta Belén y allí descubrimos al NIÑO-DIOS,que desde entonces es el que ha dado sentido a nuestras vidas.El es el que hace posible que desde hace tantos años sigamos visitando vuestras casas,sin desfallecer.Sin Ël no lo podríamos conseguir.¿Habéis descubierto ya vuestra estrella? Sin ella,todo lo que os hemos dicho anteriormente es más difícil de conseguir.
¡Ah!,se me olvidaba,muchos de vosotros nos habéis preguntado qué les podeis regalar a vuestros hijos este año.Gaspar,Melchor y yo lo hemos hablado y hemos llegado a la conclusión que el mejor regalo que les podéis hacer es un poco más de vuestras personas y de vuestro TIEMPO.Ellos lo agradecerán algún día.Y,si no,¿qué importa?A fin de cuentas habréis cumplido con vuestra obligación de padres,ya que es una de las cosas más importantes y bonitas que puede hacer alguien en este mundo.Y eso llenará vuestras vidas de felicidad y sentido.
Atentamente,Gaspar,Melchor,y,en su nombre,Baltasar.
FELIZ NAVIDAD
José Teófilo Martin Losada
Presidente de la Asociación Internacional Teléfono de la Esperanza en Extremadura.
teomartin@telefonodelaesperanza.org
Propósitos de año nuevo

Cada año que pasa en nuestras vidas, como decía la canción de Mecano nos ponemos de acuerdo para celebrar que un año acaba y otro empieza. Cuando estaba a punto de comenzar el 2010 lance mis deseos al aire, pensando que estos tienen que convertirse en propósitos, es decir que yo ponga de mi parte para que se puedan conseguir. Y no me refiero a esos tradicionalistas: perder peso, dejar de fumar, etc. Sino a aquellos que nos implican un cambio para nuestra vida.
Es tal el valor de la vida, que ya va siendo hora de despertar la esperanza, de alimentar nuestros corazones con savia nueva, porque si algo es nuevo es porque no se ha estrenado, no ha comenzado. Quizás sea este momento para estrenar, para cambiar, para abrir puertas, para saber que se puede si dejamos atrás nuestros miedos, nuestras preocupaciones y fomentamos nuestra autoconfianza. Más allá de las circunstancias que nos rodean aprendamos a liberarnos de nuestras eternas quejas, de echarle la culpa al vecino de lo mal que va este mundo nuestro o de lo que nos sucede. Incurrimos en esto último cuando nos dejamos llevar por la inercia y la rutina. Así les comento que en unos de sus viajes a España el psiquiatra español Luis Rojas Marcos comenta la siguiente anécdota: sentado al lado de una señora en el avión, está le comento que a dónde viajaba; el psiquiatra le respondió que a España, esta le dijo que España estaba fatal, que había mucho terrorismo, mucho maltratador, etc. A lo que el psiquiatra le replico: ¿señora conoce a algún terrorista o maltratador? ¿Alguien de su entorno lo es?... y así la señora tomo conciencia de que solo estaba hablando por hablar pues no conocía a nadie con estas características. Es cierto que lo negativo se cuela en nuestras vidas de la manera más sutil que a modo de voz interna nos intenta convencer que somos insignificantes para poder cambiar las cosas. Pero ¿por qué no empezar por nosotros? Quizá sea también la hora de mirarnos con una mayor benevolencia, de marcarnos nuestros pequeños objetivos. De mirar lo que quiero cambiar de mi mismo, lo que quiero dejar y conservar y lo que tengo que aprender a aceptar y así pensar ¿Qué puedo hacer para mejorar?
Desde luego lo importante es no amontonarse, y al menos detenerme en un principio en algo que me cueste un poquito menos, dedicar un ratito a saber cómo llevarlo a cabo para que no permanezca en nuestra cabeza a modo de preocupación tal que de esa manera en vez de ayudarnos nos produzca el efecto contrario. Y por su puesto lo fundamental marcarse un plazo para llevarlo a la práctica.
Si es cierto que año nuevo es vida nueva, vamos a vivirla como un autentico regalo que quizá esos Magos de Oriente dejaron en nuestras casas confiando en que nosotros nos alegraríamos al recibirla, porque “No importa que no esperemos nada de la vida, sino que la vida espere algo de nosotros”. Mucho ánimo pues tenemos un año con mucho trabajo por delante. ¡Feliz 2010!
Mª del Carmen González Rivas
Psicóloga
sábado, 2 de enero de 2010
El año 2010 te espera
Decía el psiquiatra y psicólogo Vicktor Frankl (1905-1997) que " La puerta de la felicidad se abría hacía afuera" Que este nuevo año que se nos presenta abramos muchas puertas y demos la bienvenida a nuevos proyectos e ilusiones. Y no solo eso sino que dejemos atrás aquello que no se pudo resolver de otra manera, aquellas dificultades que ya se superaron, aquellas preocupaciones que nos oprimen, etc. en fin como dijo en una ocasión la Madre Teresa: "El ayer ya paso, el mañana esta por llegar. solo nos queda el hoy, ¡comencemos por él".
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