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jueves, 16 de junio de 2011

La fuerza de la debilidad



Hace unos días recibí uno de esos maravillosos videos de internet que a más de uno nos da mucho que pensar. Se trataba de un video de un grupo de niños con discapacidades físicas que se encontraban participando en una carrera. Y parecería improbable que estos niños pudieran hacer algo así. Desde luego lo que contemplamos en él trata de sacar a la luz el mundo de la discapacidad proponiéndola como un reto para cualquiera de esos niños, y así mismo para todos ellos que se brindan conjuntamente para ayudar entre sí al más débil. Pues sólo el que se reconoce débil puede ayudar a otros a sacarle hacia adelante. De esta manera resulta sorprendente como una persona con discapacidad física o psíquica crece en la adversidad como si una poderosa fuerza interior le impulsara a ello, despertando las ganas de vivir y de irradiar felicidad allá a donde va.

Son muchos los casos de personas en esta situación, hace unos años conocí en mis tiempos de universidad a un cantante Toni Meléndez –del que también podréis saber por internet- . Él tocaba y lo sigue haciendo la guitarra con los pies porque no tenía manos, ¡sorprendente! no solo por como lo hacía sino como lo disfrutaba y la pasión con que lo hacía. Seguramente a leer estas letras hayáis conocido varios casos en este sentido. De alguna manera son personas que quizá en un principio les costó asumir su debilidad y por ello sus limitaciones. Sin embargo posteriormente al aceptarlas y reconocerlas estas mismas son las que le impulsan y les permite vivir.

De esta manera resulta paradójico como las personas que frecuentemente acuden a consultas psicológicas “enferman” por no reconocer muchas veces sus propias debilidades. Y es que hay muchas ansiedades por colocar un listón muy alto que a veces agobia y provoca mucho sufrimiento. No estamos por lo general acostumbrados a reconocer nuestras propias debilidades, nos cuesta porque eso es signo de que soy vulnerable y de que soy humano; sin embargo cuanto más humano me reconozco me doy más en mis relaciones y comparto más vida. Es todo un reto pero del que uno sale fortalecido.


Mª del Carmen González Rivas
Psicóloga

viernes, 10 de junio de 2011

La confianza del terapeuta

Solo el terapeuta que confía en el paciente es quien verdaderamente puede ayudarle a resolver sus propias dificultades personales. Aquí os dejamos con una muestra de ello, en un fragmento de la película "El discurso del Rey".