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martes, 24 de enero de 2012

“Descubriendo el arte de danzar juntos”: Una propuesta para matrimonios


    Para una gran mayoría nos es conocida la película Kramer contra Kramer, donde un matrimonio se plantea el divorcio y por ende se enfrentan en los juzgados por la custodia de su hijo pequeño. Hace unos años podríamos pensar que lo vivido por los personajes de esta película nos tocaba de lejos. Sin embargo a día de hoy es más frecuente de lo que quisiéramos creer.

    ¿Qué les pasa pues a las parejas que un día concreto en sus vidas se prometieron amor eterno? Muchos matrimonios por muy diversas casusas van distanciándose a lo largo del tiempo y puede que muchos alcancen la separación o el divorcio. Así mismo influenciados por una mentalidad emotivista y divorcista todo les aboca a no ver otras alternativas posibles para solucionar sus dificultades como pareja. Y es que ser fiel a esa primera promesa cuesta lo suyo a medida que la convivencia, los cambios y las cosas menos pensadas van surgiendo. En ese tiempo la pareja se olvida de cuidar un espacio para ella, ¡han dejado de bailar! Y no me refiero a que se tengan que apuntarse  a clases de bailes o salir a bailar. Pero sí que es cierto que en la mayoría de los casos las parejas se conocieron bailando, bailaban juntas, bailaban abrazados, bailaban al compás o lo intentaban poniendo todo su empeño. Ahora si “bailan” les cuesta recuperar esa sincronía, han olvidado  la esencia de lo que supone los primeros encuentros, los ritmos, la melodía que pusieron a sus vidas, y muchas otras cosas quizás que les gustaba hacer antes y que ahora o bien no se acuerdan o la han descuidado por el camino porque han dejado que el ritmo de la vida les domine.

    Todas estas ideas me venían a la cabeza a la hora de idear un taller para parejas y darle forma, me lo sugirió la melodía de una canción que volví  a recordar gracias también a una película de actualidad; esta canción se llama shall we dance (bailamos). Sí que nos suenan también películas con ese título y como una de las más famosas parejas de baile Fred Astaire y Ginger Rogers,  danzaban al ritmo de esta canción en perfecta sincronía.

    Así es, el baile es movimiento, es ritmo, un arte que quizá todo el mundo no pueda alcanzar pero si recuperar en la vida. Y más aún las parejas, pues ¿que  no es su vida sino el de llevar un equilibrio en su relación donde uno aporta unas cosas y el otro otras  favoreciendo esa complementariedad que ayuda a que la relación crezca? Cada miembro en la relación de pareja en unos determinados momentos o bien se apoya y se sostiene o bien guía y levanta, el peligro viene cuando uno solo mantiene una posición, cuando uno se cansa de bailar de la misma manera, con los mismos zapatos, o por qué no con la misma pareja. Así uno de los miembros de la pareja claudica de sus responsabilidades y lo deja todo en manos de otro, y se va olvidando el reconocimiento mutuo. Y es que como ocurre con la música cuando uno baila, que hay que pararse y  escuchar  primeramente para saber posicionarse; Así ocurre también con la pareja,  ambos tienen que escuchar mucho al otro, y no darlo ya todo por sabido, reconocerse, valorarse y dedicar ese espacio en el que de nuevo comiencen poco a poco a bailar juntos. Es por este motivo que desde la Fundación Cooperación y Misión queremos proponer  una escuela para matrimonios, que pueda ser un lugar de encuentro, diálogo, reflexión para muchas parejas y con ello puedan madurar su amor. Porque es necesario la construcción de nuevas ideas que favorezcan una visión positiva del matrimonio, nosotros sin lugar a dudas lo contemplamos también como nuestra misión porque en palabras de Kierkegard. “El matrimonio es y seguirá siendo el viaje de descubrimiento más importante que el hombre pueda emprender”. Sabemos que vale la pena trabajar para que muchas parejas se sientan acompañadas y se les ayude a resolver dificultades y por su puesto a encontrase. ¡Porque tu matrimonio merece la pena, no lo descuides!, nosotros podemos ayudarte participa en nuestros talleres de psicología familiar para matrimonios.

Más información:
FUNDACIÓN COOPERACIÓN Y MISIÓN
C/ Cañada de las Carreras 2, oeste.
28223. Pozuelo de Alarcón.
www.cooperacionymision.org
fundacion@cooperacionymision.org
                   
Mª Del Carmen Gonzalez Rivas

miércoles, 29 de junio de 2011

miércoles, 18 de mayo de 2011

Terapia de Pareja: Cuándo consultar


Las parejas están acudiendo a terapia con mayor frecuencia que antes. En esta época las expectativas (muchas veces irracionales) son muy altas y los vínculos son muy frágiles. Dada la nueva ética de la necesidad a ultranza de felicidad y, como han ido desapareciendo las amarras externas, actualmente el único adhesivo que las hace permanecer unidas es lo interno: amor, satisfacción, gratificación y apoyo mutuo.

Cabe señalar que, casi todas las parejas discuten, se distancian, la pasan mal juntos o han pensado en separarse. Así que no hay que salir corriendo a terapia si de vez en cuando se presentan estas dificultades. Las crisis o impasses seriales no serían patológicos. Por su misma naturaleza, las relaciones de pareja están cargadas de dificultades y vulnerabilidades.

Hecha esta aclaración, tampoco se trata de esperar excesivamente antes de consultar: “ a nadie se le ocurre llevar un cadáver al médico para que lo cure”. Las investigaciones muestran que, cuanto menor sea el tiempo de evolución de la queja, mejor será el pronóstico y que la terapia de parejas es generalmente más exitosa que la individual. Sin embargo, incluso si han decidido separarse, una terapia puede ser útil para el futuro bienestar emocional de todos los implicados, ayudándolos a elaborar dicho doloroso proceso. Y, en ese sentido, nunca es demasiado tarde para consultar.

Una de las razones que llevan a posponer el inicio de una terapia es la renuencia de uno de ellos. Si bien lo ideal es que ambos participen, no es una condición indispensable. Si consideramos que la pareja es un sistema, el cambio en uno de ellos indefectiblemente producirá cambios en el otro y, por ende, en la interacción.

Entonces, ¿Cuándo consultar?. En términos específicos, existen ciertos indicadores de un potencial proceso de deterioro y que ameritarían una terapia. Para detallarlos es muy útil guiarse por el trípode que sustenta a una relación de pareja: amor, pasión y compromiso.

Intimidad (Amor):

A esta categoría pertenecen no solo la afectividad, sino que también la comunicación y la intimidad emocional. El sentimiento de amor (no el enamoramiento), se demora tanto tiempo en crearse como en extinguirse e incluye el apego, demostraciones de cariño, amar y sentirse amado (aunque no sea de la forma que preferiríamos). No obstante, con el amor no basta para hacer viable una relación. Los recursos emocionales son una condición necesaria, pero no suficiente. Una marcada disminución de las muestras de afecto y del interés por el otro; frialdad y distanciamiento de larga data; sentirse rechazados, solos, vacíos, sin trascendencia ni identidad y vivir la relación más bien como un sistema administrativo, serán obviamente condiciones negativas.

Por otro lado, si bien una adecuada comunicación es un importante indicador de bienestar y su déficit se correlaciona con insatisfacción (sobre todo para la mujer), ha sido sobrevalorada. Las parejas afirman que “lo que nos pasa es que tenemos una mala comunicación”, “nos amamos mucho, pero vivimos discutiendo”.

La comunicación se encuentra implicada en la validación del otro (respeto, aceptación, admiración), en el humor, distribución del poder, capacidad de negociar y de resolver problemas. Por tanto, serán señales negativas el sentirse incomprendidos, descalificados, desvalorizados; compartir en forma escasa e insatisfactoria; eludir las crisis en vez de enfrentarlas o desgastarse infructuosamente en intentos de solución; hostilidad, repetidas discusiones y riesgo de violencia física o psicológica. Mención aparte merece el manejo del poder, el que se ha convertido en una de las áreas más frecuentes y fundamentales de conflicto.

A diferencia de la comunicación, el factor de intimidad emocional es poco conocido, a pesar de su relevancia. Apunta a la delicada danza de cercanía-alejamiento, a la comprensión y empatía, al confiar como para mostrarnos tal cual somos, especialmente nuestros miedos y falencias. Aquellos que se quejan de “no logramos entendernos”, deberían tener claro que la comprensión pasa por la aceptación de la individualidad y peculiaridad del otro como persona.

Pasión:

Se refiere al aspecto sexual de la relación e influye en la motivación general. Satisface la necesidad de contacto, de caricias físicas y de intimidad sexual. Como la respuesta sexual humana es altamente sensible a un gran número de estímulos aversivos, muchas parejas presentan algún problema en esta área, manifestándose en desavenencias en torno a la iniciativa, condiciones previas, horario, frecuencia y forma de expresión. Asimismo se quejan de que las relaciones sexuales son rutinarias y predecibles, que ha disminuido el contacto físico en general - no solo el coito - que la pasión ha ido desapareciendo y que parecen hermanos. En efecto, entre las disfunciones sexuales, el Deseo Sexual Inhibido en mujeres y hombres, es una de las más frecuentes en el grupo etario que bordea los treinta años.

Compromiso:

Sería el aspecto formal de la relación y se encuentra asociado a la necesidad de seguridad y apego. Incluye la decisión de formar una pareja, explicitada al otro y públicamente; proyectar una estabilidad a futuro; disposición a enfrentar juntos las situaciones adversas sin poner en cuestión la relación ante cada dificultad. Ejemplos tradicionales eran el casarse por “las dos leyes”, tener hijos, comprar bienes en conjunto. Actualmente el compromiso puede adquirir formas muy diversas. Indicios negativos se reflejan en proyectos de vida sin elementos en común e incluso divergentes; dudas en dar el próximo paso de compromiso; discrepancias en el deseo de mantener la unión; pensar con frecuencia en separarse, fuera de las amenazas abiertas de separación.

A modo de resumen y conclusión, en términos muy generales, sería aconsejable acudir a terapia cuando predominen notoriamente bajas tasas de conductas gratificantes y/o altas tasas de intercambios desagradables; o bien cuando, ya sea uno o ambos miembros de la pareja, subjetivamente han sentido - con cierta intensidad y por un tiempo determinado - insatisfacción, malestar o sufrimiento; o cuando han alcanzado un grado tal de infelicidad que ellos mismos se consideran incapacitados para realizar un análisis objetivo del conflicto y de encontrar soluciones alternativas.

Asimismo se aconseja consultar si sienten que no logran lidiar con algunas situaciones puntuales o si presentan varias al mismo tiempo, tales como: celos, infidelidad, desadaptación frente a fases evolutivas (p. e. la llegada de los hijos); conflictos con las familias políticas y de origen, con los hijos, económicos, síntomas psicosomáticos o psíquicos de cierta recurrencia; problemas sexuales y si no pueden vivir “ni con ni sin el otro”.

No hay que olvidar que las parejas en conflicto tienen una menor expectativa de vida, mayor riesgo de enfermar y cuadros depresivos más frecuentes. Las parejas armoniosas se diferencias de las conflictivas en: la capacidad de afrontar y resolver problemas de una forma aceptable para ambos; en la flexibilidad para efectuar los cambios deseables; en que ambos asumen su parte de responsabilidad sin buscar que el otro sea el que cambie; y en la alta motivación si deciden iniciar una terapia.




Autor: FAMILIAE Psicoterapia- Fecha: 2011-02-21

miércoles, 9 de marzo de 2011

Prepara tu matrimonio

La preparacion para el matrimonio conlleva siempre a una apasionante aventura entre los novios que han decidido comprometerse. Para ello siempre existe una formación especial que le ayude en el transcurso de esa convivencia. Recientemente se suman nuevas oprtunidades como la que presenta el curso SI QUIERO, os dejamos con un avance, podeis encontrar más información también en: preparatumatrimonio.com

miércoles, 23 de febrero de 2011

Crisis del concepto de pareja


El culto a la plenitud personal casi exige la renuncia a la pareja si su funcionamiento reclama algunos meses de rodaje o una revisión general. Esto no quiere decir en absoluto que estemos en contra de que la individualidad no sea importantísima y se tenga que mirar por ella para el bienestar, primero, personal, pero esta situación llevada a extremos, como está pasando, hace que no "se aguante", que no se analicen espacios adecuados para defender a ultranza la existencia de la pareja aun cuando sea necesario hacer esfuerzos personales por mantenerla viva, siempre que exista el sustrato del amor en qué apoyarse y hasta hemos visto casos en los que "se ha perdido la fe en la pareja"; incluso "se obliga" a poner fin a una unión si no se "ajusta con esta época que nos condena a la felicidad, cueste lo que cueste." (Jocelyn Dahan)

En estos tiempos actuales en los que hemos perdido una serie de valores, también van desapareciendo una serie de figuras ancestrales, unas negativas (lo cual está bien) y otras que nos eran bastante positivas. Los objetivos de las familias han cambiado e incluso se ha desplazado el interés por el padre al interés por los hijos. Tal vez estemos ante la desaparición del "pater familias" que ha sido destronado por sus propios hijos; ante la desaparición de la sociedad patriarcal convirtiéndola en la sociedad de los niños, de los hijos. Este punto de vista ante esta realidad nos hace necesario cambiar ciertas estructuras mentales relacionadas con la misma terapia familiar, la cual, en muchas ocasiones, no ha de ir enfocada a los subsistemas conyugales/maritales o de pareja, sino al subsistema parental: se infiere la necesidad de aprender ante estos cambios a ser realmente primero padres y después...lo que venga.

Tal vez estamos en una etapa en la que tras una serie de situaciones que se dan en la pareja y ante la incapacidad de darles solución, desaparece el amor, pero realmente padres lo seguiremos siendo toda la vida. Nos hemos quedado con esa parte de la frase "...en la salud...para lo bueno y...". Hemos perdido, casi con toda seguridad, la capacidad de frustración que no tiene el significado de "tragar", ni ceder hasta que explotes, ni dejar de ser uno mismo, razón por la que se considera conveniente que la paternidad/maternidad se ve obligada a evolucionar, a cambiar sus patrones y replantear la distribución de las funciones paternas y maternas como trabajo para los padres y las madres el siglo XXI.

Aún así, la razón de ser del especialista en familia, del orientador familiar, cada vez tiene más base operativa, más espacio para reestructurar los desfases que se sufren en los ciclos evolutivos de las personas y para los que nadie, nadie, nos ha preparado.
En cuanto a la familia monoparental, estamos ofreciendo una imagen engañosa y unos mensajes que en teoría no deben ser ciertos, ya que aunque se haya dado una separación de los padres, la coeducación debe llevarse a cabo de forma conjunta, por lo que tal vez sea más propio hablar de hogar monoparental, ya que "la monoparentalidad da por supuesto que hay un solo progenitor cuando la realidad no es esa."

"Educar solo a un niño no es en sí mismo un problema. Puede serlo cuando la monoparentalidad se acompaña de otras preocupaciones más graves (depresión, problemas financieros y profesionales...)" ( del libro Un solo padre en casa de Anne Lamy)

No es nada raro que cada vez estemos más ante hogares monoparentales pon un motivo básico: cuando la pareja hace aguas, empieza a tener problemas y entra en crisis que no solucionan pero logran esquivarlas (volverán porque son crisis de repetición), es el momento ideal para un miembro de la pareja el tener un hijo en la creencia de que de esta manera se va a consolidar esta unión altamente deteriorada. Resultado: la crisis se superará o estallará. Es cuando estalla cuando vemos que la separación se hace una realidad y ya podemos sumar otro hogar roto en su conyugalidad por haber creído que la solución estaba en ese "niño parche"; personita que al parecer por sí sola iba a poder cambiar y unirnos sin el trabajo interior que se hace necesario para efectuar el cambio adecuado que nos lleve a una comunicación idónea.

Somos adultos y desde aquí pretendemos un espacio para la reflexión que nos ponga a trabajar, sobre todo a los hombres, para que dejemos de creer que los problemas que nos surgen en la pareja son únicamente problemas “de ellas”. Siempre formamos parte del problema y de las soluciones. Trabajemos, pues en este sentido del camino. ¡Vamos allá!


Juan José López Nicolás.
http://terapiayfamilia.blogspot.com/

miércoles, 2 de febrero de 2011

La comunicación en el matrimonio



El ingrediente más importante de todo matrimonio feliz es la destreza de la comunicación. Y es que sin comunicación es imposible el conocimiento del otro, del mismo modo que sin ésta tampoco es posible que se de el amor.

Partimos del presupuesto de que la comunicación es siempre un encuentro entre personas, un salir de sí para encontrar al otro, de forma que uno se experimente compartiendo su vida con la del otro. Como bien dice Víktor Frankl "la puerta que da entrada a la felicidad se abre siempre tirando de ella hacia fuera", porque la comunicación de cada uno enriquece la comunicación del otro, lo que conduce de alguna manera a la felicidad mutua.

Mis palabras son un regalo


Pero para esto hay que estar disponibles para acoger y permitir que las palabras del otro penetren en nosotros, es preciso atender a ellas, acogerlas, quererlas como propias. Así vemos como en la comunicación hay mucha más riqueza de la que objetivamente parece, a veces hablamos por hablar, pero nuestras palabras tienen un significado, algo que me pertenece, mi intimidad, que no es sólo para mi sino para compartir, pues el lenguaje no cobra sentido sino es para los demás. Porque con cada palabra pronunciada se da algo de uno mismo: una preocupación, una alegría, una tristeza, ilusiones, recuerdos, etc. Mis palabras son en definitiva el mejor regalo para los demás.

En la actualidad vemos que la necesidad de diálogo es una de las cosas que más se habla. Tenemos necesidad de explicarnos, de que alguien nos comprenda, necesidad de ser comprendidos o incluso sentirnos comprendidos. Y es que uno de los fracasos más comunes de algunos matrimonios de hoy es la progresiva incomunicación: dos se casan, se aíslan de sus antiguos amigos y compañeros, se hacen voluntariamente estériles, se desentienden de sus mayores y se encierran en sí mismos, etc. Vemos bastantes matrimonios en que la comunicación primero se da por supuesta. Se suprime el coloquio personal y se silencian o eluden los problemas. Los espacios vacíos los llena entonces la televisión, el periódico, internet, el teléfono, etc. Esto es lo que llamó Kierkegaard "soledad de dos en compañía".

A veces los problemas de comunicación radican en las mismas diferencias que se encuentran entre hombres y mujeres: los hombres esperan que las mujeres piensen, se comuniquen y reaccionen como ellos, y las mujeres esperan que los hombres sientan, se comuniquen y respondan en la forma en que lo hacen ellas. Pero el amor no es mágico, las buenas intenciones no son suficientes. Tenemos que crecer en el amor, día a día, conociendo nuestras diferencias y trabajando en ellas.

Consejos concretos

Y para esto conviene seguir unas pautas para una buena comunicación en la pareja:

- Ante todo la escucha activa, porque no es lo mismo oír que escuchar, porque escuchar es poner atención, mostrar interés colocarse en el lugar del cónyuge para mejor comprenderle, adoptar en todo momento una actitud positiva, tener paciencia y no interrumpir.

- Intercambiar formas de comunicación más claras y directas para expresar opiniones, pensamientos, sentimientos y deseos de manera que hablen de uno mismo, obviando las acusaciones o referencias al otro.

- Que cada miembro de la pareja exponga sus ideas. El cónyuge debe pensar en lo que el otro dijo, no en lo que el mismo quiso decir.

- Aclarar el mensaje recibido antes de responder.

- No dar consejos no solicitados para solucionar un conflicto, sin ayudar al otro a encontrar su verdad.

- Evitar generalizaciones. Términos absolutos de todo o nada, siempre o nunca sofocan la comunicación respondiendo a un estado anímico de enfado.

- Compartir temas de conversación. Hablar de cuáles son las metas ayuda a redefinirlas y evaluarlas. Qué hace feliz en la pareja y en qué se puede cambiar para llevarla acabo. Escuchar los miedos del otro, sin burlarse, reírse o minimizarlos.

- Cuidar los aspectos no verbales de la comunicación. Como diría Watlawick, uno de los principales teóricos de la comunicación, es imposible no comunicarse, en este sentido los gestos, el tono de voz, son esenciales y hay que cuidarlos.

- Reservar momentos para dedicarse el uno al otro. Es necesario que la pareja busque y reserve determinados mo-mentos, en los que puedan dedicarse el uno al otro sin interrupciones. Estos ratos pueden ser breves o más largos. Es importante su frecuencia.

Como vemos la comunicación es de vital importancia en las relaciones de pareja, es un instrumento fundamental para la convivencia, el ajuste social, personal y de resolución de conflictos. Así mismo, las investigaciones indican que hay una correlación positiva entre comunicación y satisfacción conyugal, ya que constituye un medio excelente que tienen los esposos a su alcance para lograr hacer de sus dos vidas una sola; para conseguir una sintonía sin sombras ni secretos que les permita mirar juntos, hacia el futuro sobre la base de un pasado y un presente compartidos.

María del Carmen González Rivas
Psicóloga

viernes, 8 de octubre de 2010

Como encajar el pasado personal en la vida de pareja.

Cuando una pareja se casa no cambian las cosas automáticamente. Cada uno de los miembros de la pareja trae su propio pasado y su propia historia, sus propios traumas y conflictos. Los problemas vividos en la familia de origen surgen una y otra vez en la persona creando más de un conflicto. ¿Cómo influye el pasado individual en la pareja? ¿Qué podemos hacer para que el pasado del otro no cree tensiones en nuestra actual relación?



Tengamos en cuenta varios elementos:
1.-Nuestras experiencias familiares pasadas influyen en la forma de relacionarnos en la pareja.
2.- Muchas veces respondemos a lo que vivimos en el pasado con las actuaciones de hoy. Es como una respuesta a algo que en su día no pudimos hacer y ahora sí.
3.- Estas situaciones se dan en todos los matrimonios. Lógicamente dependiendo de la madurez de los miembros se dará con mayor o menor dolor.
4.- Nuestras formas de relacionarnos se basa en lo que aprendimos en nuestras familias de origen.
5.- Un especialista en terapia familiar ha llegado a decir que en toda cama matrimonial existen seis personas: la pareja y sus dos parejas de padres. Cuando una pareja se casa no es consciente de gran parte de todo esto, sino que se va descubriendo a medida que evoluciona la relación matrimonial. Normalmente es nuestra pareja la que nos recuerda que somos como nuestros padres y madres.

¿Qué hacer para ir asumiendo nuestro pasado individual en nuestra pareja?
1.- Reconocer que muchas dificultades proceden de las reglas y normas de nuestras familias de procedencia. Muchas veces tenemos una tendencia inconsciente de volver a lo que vimos en nuestras familias en la infancia. Es necesario que nos demos cuenta de qué aspectos son los que vienen de nuestra infancia y tratar de cambiarlos.

2.- No debemos de etiquetar las dificultades que proceden de las familias como correctas o erróneas. No debemos de aprovechar los conflictos para menospreciar a nuestra pareja y a su familia. Por el contrario hay que tomarlo como una señal de que necesitamos aprender a negociar nuestras diferencias.

3.- Tenemos que intentar lograr la conversión cristiana interior hacia el otro. Para poder hacerlo cada uno tendrá que aprender a expresar con claridad sus propios pensamientos y necesidades.

4.- Muchas veces esperamos que el otro dé respuesta a nuestras necesidades que tienen su origen en la infancia. No nos relacionamos con el otro como si fuese nuestro marido o esposa sino como si fuera nuestro padre o madre. Tenemos que aprender a ver al otro como lo que es, no como nos gustaría que fuese.

5.- No debemos de descuidar los asuntos irresueltos con nuestras propias familias. Una buena forma de encarar los temas es expresarlos y ver por qué surgieron.

Fuente: buzoncatolico.es

martes, 25 de mayo de 2010

martes, 27 de abril de 2010

Un libro para el noviazgo

El profesor Rafael Hernández desvela en su libro: Noviago ¿seguros? ideas para acertar. algunas ideas para una buena vivencia del noviazgo.

“Si se cultiva esa etapa, el éxito en el matrimonio está garantizado”, afirma el capellán del Instituto Superior de Secretariado y Administración de la Universidad de Navarra



Rafael Hernández, docente y capellán del Instituto Superior de Secretariado y Administración (ISSA) de la Universidad de Navarra, ha publicado el libro “Noviazgo: ¿Seguros? Ideas para acertar”. Prologado por el psiquiatra Enrique Rojas, el volumen es fruto de los seminarios que el profesor Hernández ha dirigido con estudiantes de diversas universidades y facultades a lo largo de 10 años.


"El noviazgo -apostilla- es una etapa importantísima de conocimiento mutuo entre la mujer y el hombre, en la que existen unas reglas no escritas de sinceridad, respeto, amor verdadero, paciencia, conocimiento profundo, que muchas veces se pasan por alto y marcan para siempre la futura relación matrimonial. Si se descuidan aparecerán en el futuro patologías que llevan a crisis muy difíciles de superar cuando una mujer y un hombre ya están definitivamente comprometidos. Si se cultivan los pasos del noviazgo, el éxito del matrimonio, de algún modo, está garantizado por ese aprendizaje en el amor".

Además, Rafael Hernández otorga gran relevancia “al estudio de los diversos temperamentos humanos, que deben tenerse en cuenta para acertar, y pistas para crecer en inteligencia emocional”.


A continuación os dejamos con un enlace a una entrevista que le realizaron en una televisión autonoma vasca.

http://www.unav.es/noticias/241008-07.html

lunes, 12 de abril de 2010

La llegada de las crisis conyugales: oportunidad y crecimiento

De nuestra encuesta de estos meses, vemos la importancia de que muchos de nuestros lectores señalan como uno de sus vínculos fundamentales a la pareja, en honor a ello reproducimos un artículo de interes sobre el matrimonio.





Durante la formación de la pareja a la constitución del matrimonio, la relación de pareja no es estática, al contrario dinámica, recorre distintos momentos o ciclos evolutivos. Y con ello acontecen distintas crisis, derivado este vocablo del chino significa o bien peligro u oportunidad.
Y es que al igual que las personas cambiamos es necesario sostener que la relación de pareja también lo hace, por diversos motivos ya sean intrínsicos o por circunstancias externas. Lo cual significa que es muy saludable estar abiertos a los cambios, abiertos en definitiva a la sorpresa y ser hábiles en su correspondiente adaptación.

De esta manera hay que comprender lo que suponen estas crisis y aprender a diferenciar unas de otras para entenderlas en el contexto adecuado. Así bien están aquellas crisis, que denominamos evolutivas: aquellas que suponen la transición de unas etapas o momentos evolutivos que por diferentes motivos no se han resuelto con normalidad en la familia: adaptaciones iniciales a la vida de casados, la llegada del primer hijo, crisis de mediana edad, crecimiento de los hijos, jubilación, etc.; por otro lado están aquellas crisis extraordinarias provocadas por elementos que llegan en los momentos más inesperados y difíciles de preveer: pérdida de trabajo de unos de los miembros, hijos con problemas, una enfermedad o accidente, que unos de los miembros de la pareja descubre cosas nuevas en sí mismo y necesita hacer cambios significativos, etc.

Deducimos que ambas crisis son muy distintas, y nos centraremos en las evolutivas que son las que son motivo de muchas terapias de pareja en su mayoría. Hemos de saber que estas crisis en principio ni son buenas ni malas simplemente son y se dan.
Con referencia a estas últimas se suele decir que la crisis no es el problema, sino como se afronta esta. Así por ejemplo es necesario saber que la relación con mi cónyuge va a cambiar en el momento de que tengamos un hijo y eso es motivo para que ambos miembros de la pareja sepan como lo van afrontar, lo que no resolvería la crisis es no tratar el tema cuando vienen los hijos dejarlo todo al azar o a las circunstancias de ambos, esto es lo que poco a poco ira minando la relación de pareja. Este tipo de crisis se convierte por lo general en un cúmulo de conflictos no resueltos, que se han ido amontando con el tiempo y que suelen hacerse más patentes y explícitos en momentos o situaciones un tanto especiales, como consecuencia de la presencia de un nuevo conflicto añadido. Es conveniente ante esto hacer un alto en el camino, reflexionar y encontrar un espacio de comunicación en la pareja y así respetar el dicho de “en tiempos de desolación no hacer mudanza”, es decir esperar y no tomar decisiones precipitadamente.

Visto de esta manera toda crisis es una oportunidad para renacer, de crecimiento, superación y desafío para la pareja así bien lo dice R. Marcos: “Junto a la libertad elegir esta implícito el derecho de cambiar de parecer”.

Mª Del Carmen González Rivas
psicóloga

martes, 23 de marzo de 2010

Una prueba muy dificil

Desde nuestro centro sabemos las dificultades de la vida matrimonial, bien cuando estas ocurren o bien por el desgate del tiempo la relación se ha convertido en rutina. Las fricciones en la pareja surgen por un cumulo de situaciones no resueltas.




Esto es lo que podemos observar en una película "Prueba de fuego", dirigida por: Alex Kendrick e Intérpretes: Kirk Cameron, Erin Bethea, Ken Bevel, Stephen Dervan, Eric Young, Jason McLeod. Esta pelicula narra la historia de una pareja joven que ilustra esta situacion anterior comentada.

Como sabemos que el cine tiene un valor terapeútico importante, invitamos no solo a las parejas con dificultades a verla sino a a todas, porque siempre algo se puede aprender entorno a la relación de pareja.

Es una pelicula disponible solo en video, porque no se ha estrenado en la gran pantalla, pero disponible su entrega. Y os animamos a que nos comuniqueis si la habeis visto que os ha aprecido, y a los que aún no habeis tenido esa suerte animaros a verla y nos contais.

jueves, 18 de marzo de 2010

charla de Marketing de pareja

La pasada semana en nuestra ciudad de Badajoz tuvimos la oportunidad de contar con la presencia de David Suriol y Miguel Janner. Ambos se han unido en un proyecto en común que es ayudar a mejorar la calidad de las relaciones personales.
Mediante esta charla basada en uno de sus libros "Marketing de pareja" sientan las bases para que la relación de pareja se convierta en "un producto estrella".

Cosas tan claves como definir una relación de pareja, su misión, o algunas particuliaridades como que es asumir un compromiso. Lo comentaron de forma amena y sencilla en su charla.





David Suriol esta casado con hijos, es empresario y periodista; y Miguel Janner esta casado y con hijos, escritor y periodista.

lunes, 15 de marzo de 2010

El "cursillo prematrimonial" de Pixar

Estos cuatro minutos y medio de ‘Up’, que muchos han considerado la película del año, pueden considerarse un buen resumen de lo que significa el matrimonio para quienes lo valoran.

miércoles, 3 de febrero de 2010

La aceptación incondicional en el matrimonio

Febrero es conocido, entre otras cosas, por su día de los enamorados, pues bien no solo porque en ese día hay que fijarse para que una relación de pareja madure, es necesario algunas cosideraciones como las que os ofrecemos en el siguiente artículo.




Una relación de pareja se torna vacía y sin aliciente cuando nos centramos exclusivamente en lo negativo del otro. Cuando en cada momento le decimos que así no se hacen las cosas o que tiene que esforzarse más en cambiar aquello en donde al parecer se equivoca. Esto sucede en la mayoría de las ocasiones. Mientras que nos dedicamos sin parar en esta misma línea a ver lo negativo del otro, estamos olvidando que la persona que tenemos delante es mucho más que sus errores, y que también tiene muchas otras cosas positivas que paso inadvertido en la mayoría de las ocasiones. Perpetuando esta conducta dentro de la pareja se inicia una escalada simétrica en donde se nos presenta la imagen de un rin en donde uno constantemente parece estar retando al otro.
Lejos de esta opción esa pareja se olvida que un día se prometieron la aceptación incondicional, esa en donde por medio del compromiso asumido en el matrimonio, aceptaban toda clase de condicionantes haciendo mención a “en lo bueno y en lo malo”. Ahí está el riesgo que asumimos cuando se decide formalizar la unión, pues de esa manera queremos a esa persona tal cual es y no a otra. Sin embargo en la terapia de pareja se suele argumentar: “es que el ha cambiado, o es que ella no es la misma”, a no ser que haya una enfermedad mental o ciertas patologías que influyan sobre el comportamiento, el temperamento o nuestra tendencia a comportarnos de una forma determinada será siempre la misma. Por lo cual ¿por que no dejar ser uno mismo?, ¿Por qué nos cuesta tanto aceptar que haga las cosas de otra manera? O cosas por el estilo, o ¿por que proyectamos nuestras dificultades continuamente en el otro?
Y es que es cierto que me gustaría que mi mujer o mi marido en esta cosa o en la otra actuara más como me gusta a mí, pero de esa manera se le niega la posibilidad de ser quien quiere ser. Negando esa aceptación incondicional de nuevo. Todo esto esta muy relacionado con las propias exigencias de cada uno, así como en las expectativas propias, buscando la perfección deseada. Si que es cierto que esto suele pasar en muchos matrimonios pero cuando pasa se puede hablar y por su puesto lo fundamental perdonar.
El asumir que el matrimonio lleva la aceptación incondicional del otro, lo pude captar en el transcurso de una película donde la protagonista de la misma le decía al chico “se que te voy a fallar, que a veces te voy a hacer daño, tanto que algunas veces te va a doler mucho y se que tu también lo harás, pero te quiero”. A esto me refiero cuando intentamos aceptar al otro, cuando le permitimos ser como es, y de esa manera también a nosotros mismos nos lo permitimos. Por eso intentemos buscar mejor aquello en donde el otro se sienta a gusto por cómo es, valorando sus cualidades positivas y no recalcando continuamente sus fallos o lo que tendría que cambiar.
Lo que si tengo claro es que este artículo me remite una vez más a lo primordial: que para un matrimonio hay que prepararse en un tiempo de noviazgo. Aquel que nos permita madurar personalmente y como pareja, aquel que me ayude a ser más yo y tu a ser más tu y a reconocernos mutuamente en el nosotros.

Mª Del Carmen González Rivas
Psicóloga

jueves, 14 de enero de 2010

La Confianza en el noviazgo




Todo comenzó cuando leí un mensaje que mi novia había recibido de un amigo en su móvil, por las palabras que decía ese mensaje me moleste muchísimo pues me daba a pensar que ella tenia algo que ver con el, pero después de un par de días me di cuenta que en verdad se trataba de un amigo, y ese mismo día le propuse hablar y aclarar todo. En la conversación que tuvimos le pregunte que si ya no tenía nada que ocultarme o comunicarme para evitar malinterpretaciones de mi parte y ella me aseguro, es más me lo súper juro que ya no tenía nada que ocultar. Pero no le creí y miré su cuenta de correo en donde me encontré con un par de e-mails de otra persona en donde le decía que la amaba muchísimo, al día siguiente le reclame y solo hubo silencio de su parte, rato después me aseguro que no tenía nada que ver con el y le pase esa mentira de que ya no me ocultaba nada y me dijo que no se volvería a repetir. Toda la confianza y seguridad que tenia en ella ya esta por los suelos, pero no así lo que siento por ella y no se si pueda o tenga el valor de perdonarla.

Jorge se siente desesperando y no sabe cómo solventar esta situación que esta minando la confianza en su relación de noviazgo.
Lo que le sucede a Jorge es fruto de una realidad que nos rodea, vemos que es difícil plantearse una relación de pareja unida a la confianza, el bombardeo constante a través de MMCC de mensajes sobre lo que supone la relación de pareja, tergiversan uno de los pilares básicos que tendría que tener todo noviazgo, la confianza.
En primer lugar antes que antes de nada esta pareja de novios han de plantearse por qué están viviendo esta situación, darla un sentido antes que intentar solucionarla a toda costa y quizás malamente. Conviene saber que cuando se nos presentan dudas, dificultades y por qué no estas pequeñas crisis preguntarse si estas nos están ayudando a crecer cómo pareja en vez de lo contrario; y verlas desde otra óptica cómo una oportunidad, como bien decían los griegos.
Pues bien, comentando lo anterior hemos de fijarnos y conocer que es exactamente el noviazgo. Dicho así tenemos que saber que un buen noviazgo prepara para un buen matrimonio, aunque no necesariamente este tiene que llevar a él. Y si hay algo que principalmente los diferencia es esa exclusividad y compromiso del uno con el otro. La situación del noviazgo es un tiempo de preparación y conocimiento fundamentado en la realidad de la pareja, que necesita encontrar su identidad por lo que la sinceridad, el apoyo, el respeto, la comunicación, la superación de dificultades, el tiempo de compartir, etc. son los ingredientes básicos para sostener la relación o bien dicho la confianza mutuas. Tenemos que saber que también durante el noviazgo es necesario que ambos miembros vean paulatinamente como crecen cómo pareja, en los momentos que comparten y en los momentos en que estén solos, decimos con esto que el noviazgo necesita oxigenarse y proyectarse hacia el exterior, vivir una exclusividad que no le compete puede asfixiar a los miembros de al pareja y promover los celos, que son fruto de todo lo contrario la desconfianza.
Así pues en el caso de Jorge, la comunicación entre su novia y él posiblemente este fallando y ha sido esta situación concreta lo que ha despertado en Jorge una señal de alerta que posiblemente ya venga arrastrándose. La actitud de Jorge es la que en la mayoría de las veces nos ocurre a todos, ante un hecho concreto nos quedamos en nuestra visión y no permitimos al otro poder explicar desde su punto de vista lo que ha sucedido. De esta forma Jorge se retroalimenta así mismo con pensamientos distorsionados entorno a su novia. Utiliza distorsiones como la abstracción selectiva, filtrando la información a su favor pues de ahí la situación de leer el email y quedarse con lo que a él le ha sorprendido; la generalización, de algo concreto hace una generalidad -como ha sucedido una dificultad pues ya no puede confiar en ella-; el razonamiento emocional, asumiendo que los sentimientos negativos reflejan necesariamente lo que son las cosas en la realidad -cómo se siente mal hay una actitud de encerrarse en si mismo y justifica sus sentimientos en base a este razonamiento-. Si que es una cosa de ambos, pero conviene que podamos saber que en la mayor parte de las veces nuestros pensamientos están ejerciendo una influencia en nuestra manera de comportarnos y hay que saberlo detectar.
Además, en el caso de Jorge está alimentando sucesivamente su desconfianza no hablando con ella y permitiendo que ella también le cuente lo que ha ocurrido. De esa manera accede a “vigilarla” e introduciéndose quizás en una intimidad que le es propia como consultar sus mensajes o emails.
Ante todo esto fomentar la confianza en el noviazgo es una tarea que requiere esfuerzo: un diálogo abierto entre ambos que permita la sinceridad para no albergar pensamientos distorsionados en la relación. Y ante todo trabajar el corazón pues bien decía Antoine Exupery en boca del principito “los hombres cultivan cinco mil rosas en un mismo jardín…” y no encuentran lo que buscan; sin embargo, o que buscan podría encontrarse en una sola rosa…; pero sus ojos están ciegos, no saben que es necesario buscar con el corazón”.

Mª Del Carmen González Rivas
psicóloga