lunes, 3 de mayo de 2010

Mi hija se ha gastado 2.700 € en el móvil en un mes



Es irremediable que la tecnología entre en nuestras casas y ello no es malo en sí mismo. Es bueno disponer de medios de comunicación tan efectivos como el móvil o Internet, pues todos ellos son instrumentos de comunicación, de diversión o entretenimiento. Aunque si es imprescindible preguntarse por el uso o abuso que hagamos de ellos.

En la actualidad lo que está ocurriendo es este abuso o uso excesivo del móvil entre nuestros adolescentes. Muchos se valen de este instrumento como medio de relación con sus amigos o de diversión, haciéndose verdaderamente imprescindible. Ante esto, los padres se alertan cuando llegan las facturas de estas compañías de telefonía móvil; verdaderamente grandes cantidades, ante lo cual es fácil llevarse las manos a la cabeza y preguntarse: ¿cómo es posible? Posible lo es, desde luego.

Si que es cierto que las compañías telefónicas y empresas asociadas al sector de las nuevas tecnologías alertados por la cantidad de riesgos que entrañan éstos, ofrecen a los padres determinados contratos para que puedan sentir que sus hijos están protegidos de estos riegos. Tal es así que en ocasiones los padres depositan su entera confianza en estas empresas, obviando una parte fundamental, la que les toca a ellos.

En su caso lo que verdaderamente importa en todo esto, es ver cómo su hija ha llegado a esta situación. Desde luego si que tiene que hacer frente a un gasto que no le es grato pero eso es lo de menos. Y es que hoy en día una de las señales de alarma que nos inducen a pensar en una posible dependencia hacia al móvil, son -como es el caso de su hija- facturas de grandes cantidades de dinero.

Siempre que nos referimos a las dependencias o las adicciones desplazamos el tema hacia el consumo de algún tipo de sustancia, pero este concepto esta siendo superado ya que se han descrito casos en donde se han diagnosticado adiciones hacia las nuevas tecnologías, tal que han recibido el sobrenombre de “el botellón electrónico”. Y es que el uso del móvil se convierte en adicción cuando pasa a ser una conducta repetitiva que resulta placentera, al menos en sus primeras fases, y que genera una pérdida de control en la persona. Todavía son pocos los casos conocidos, pero ya se puede dibujar un perfil del adicto al móvil: son adolescentes -jóvenes entre los 12 y 18 años- se enganchan más al móvil ante determinadas situaciones, como un fracaso escolar o un desengaño amoroso, con una tendencia al aislamiento, la ruptura de las relaciones sociales o la agresividad.

Hay quien asocia esta adicción a la crisis que crea el paso a la adolescencia, como puede ser la falta de autoestima, de integración social o incluso los problemas de aceptación del cuerpo, que se ven incrementados si, además, las relaciones con la familia son débiles. Todo este tipo de comportamiento les puede estar impidiendo el desarrollo de sus habilidades sociales, les hace hipersensibles a los juicios y acrecienta sus sentimientos de inseguridad. De esta manera igual que las drogas cada vez se necesitan dosis mayores para conseguir el mismo efecto, en el caso de los móviles se traduce en un aumento de la factura del teléfono.

¿Quiere decir que su hija tiene una adicción al móvil? Las anteriores líneas descritas son factores que se han comprobado en otros adolescentes pero para llegar a esto es necesario que tanto usted como su mujer hablen con ella, fijarse si han apreciado algún cambio de actitud, de comportamiento, cómo va en sus estudios, cómo se relaciona con sus compañeros o amigos, etc. Todo esto les dará pistas de porque ese abuso en la utilización del móvil. Y desde ahí podrán intervenir. Además que es importante establecer con ella límites conforme al uso del móvil, a convenir con ella un gasto mensual al mes y si llega a superarse obtener alguna consecuencia negativa. Ya que en esta ocasión no se si existía tal límite. Es fundamental en la adolescencia actuar con el uso de estos límites y ser consistentes y coherentes en su aplicación, porque si no se ponen o se infringen y no se obtienen ninguna consecuencia negativa esto le esta aportando el mensajes a su hija de que haga lo que haga bien o mal dará igual porque no ve la diferencia.


ACTUACIONES PREVENTIVAS PARA EL BUEN USO DEL MÓVIL:

- Es esencial reconocer cuando es propio comprar un móvil a nuestro hijos y con que finalidad. Los padres deben tener un criterio formado al respecto Aquí tendremos que considerar cómo criterio importante la edad.
- Aunque nuestros hijos manejen la tecnología con mayor soltura no por eso tienen que saber cómo realizar su consumo, esta es tarea de los padres. Éstos serán los encargados de educarles en su consumo y establecer con ellos una serie de reglas para su utilización. Éstas serán siempre claras, asumidas y consensuadas.
- Por otra parte su uso irresponsable también tendrá sus penalizaciones. E incluso algo muy normal es que colaborare en el gasto dependiendo del uso que haga de él.
- Importante es que nuestros hijos no encuentren la única satisfacción en su móvil o tecnologías asociadas; que puedan participar en otras actividades, donde no se requiera su uso evitando que así pase largas horas recluido con él.
- En la misma línea facilitar y fomentar en nuestros hijos el contacto social con otros compañeros o amigos, evitando al menos todo aislamiento.
- Y en todo esto hacer en la medida de lo posible un seguimiento de nuestros hijos: detectar actitudes y comportamientos no habituales en ellos, así como comportamientos que puedan ser sintomáticos de posibles dependencias al móvil.

Mª Del Carmen González Rivas
psicóloga

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